...en que la solución de mi centro, en realidad de la mayoría de los centros religiosos, es un tanto ¿atípica?
Sólo quiero decir que si se quiere de verdad se puede.
Casi todos los centros tenemos esos diez minutos al comienzo de la mañana. Es verdad que muchos los utilizan como momento de rezos, pero la mayoría entiende que es un momento de contacto con el tutor. También de orientación para ir "guiando" el curso. También de educación personal, de auto consciencia personal, de situar a la persona ante lo que tiene por delante ese día.
Realmente diez minutos diarios son 50 minutos en una semana. Mucho tiempo.
Te voy a poner otro ejemplo: en los tiempos de bup (no hace tanto) recuerdo que había 28 horas de clase. Bueno, pues nosotros añadimos la hora 29. ¿Sabes para qué? ¡Para tener tutorías grupales!
Estoy completamente de acuerdo con esa hora (aunque lo cierto es que conseguir que funcione bien en bachillerato es un dolor, son muy difíciles de motivar semana tras semana: llega un momento que están hartos de visitas de universidades, de exalumnos universitarios, de padres que explican su profesión y de múltiples encuestas de intereses).
Por supuesto que se programa e integra en un plan de acción tutorial...Pero creo que es mucho más efectiva sobre todo a esas edades la tutoría, entrevista, personal. Y veníamos haciéndola fuera de horario. Ahora podremos hacerlo dentro.
Con este nuevo modelo hemos hablado de muchas cosas: por ejemplo el porqué no detraer la hora que se pierde en optativas en primero de bachillerato de la clase de religión. No somos fanáticos de esta hora. Recuerdo incluso que en la primera versión de logse en segundo de bachillerato había religión (1 h.) y no tutoría. Bueno pues lo que hicimos con gran susto por parte del obispado es matricular a los 90 alumnos/as en "alternativa a la religión" para no vernos obligados a dar un programa y a que el profesor fuera alguien con titulación específica. De esa forma los tutores daban alternativa y hacíamos tutoría. ¡Claramente a favor de las tutorías grupales!
Nuestra opción es que los tutores sean tutores. Que más allá, todo profesor es en parte tutor.
Incluso el centro paga a los tutores de grupo un pequeño sobre-sueldo para reconocer su labor (unos 30 € mensuales menos descuentos). Tienen muchas visitas con padres y muchas batallas que ganar.
Yo entiendo que la religión es algo privado (su práctica). El conocimiento de la historia de las religiones o de su influencia sí es claramente público. Forma parte de nuestra tradición y cultura. No podemos negarlo. Si la clase de religión se usa para catequesis, sobra del currículum. Si es clase. Podemos encontrar puntos de vista coincidentes. Pero acepto en general tu punto de vista.
Salvo en que el estado sea laico: es aconfesional. El laicismo militante imperante, que se comporta a veces como religión organizada, nos mete esta palabra por todas partes. Si laico significa retirar toda manifestación religiosa de la vida pública, no me gusta la idea (me quedo sin procesiones, sin romerías, sin mi historia...)
Si laico significa total independencia de estado y confesiones, que los obispos no se metan en partidismo político y que el estado deje vivir a todas las confesiones (no ataque específicamente a algunas), me apunto.
Es muy difícil para una persona creyente, como lo es para un no creyente el disociar su persona continuamente. Somos lo que somos en todo momento, no sólo en lo público o en lo privado. Pienso.
De acuerdo...
...en que la solución de mi centro, en realidad de la mayoría de los centros religiosos, es un tanto ¿atípica?
Sólo quiero decir que si se quiere de verdad se puede.
Casi todos los centros tenemos esos diez minutos al comienzo de la mañana. Es verdad que muchos los utilizan como momento de rezos, pero la mayoría entiende que es un momento de contacto con el tutor. También de orientación para ir "guiando" el curso. También de educación personal, de auto consciencia personal, de situar a la persona ante lo que tiene por delante ese día.
Realmente diez minutos diarios son 50 minutos en una semana. Mucho tiempo.
Te voy a poner otro ejemplo: en los tiempos de bup (no hace tanto) recuerdo que había 28 horas de clase. Bueno, pues nosotros añadimos la hora 29. ¿Sabes para qué? ¡Para tener tutorías grupales!
Estoy completamente de acuerdo con esa hora (aunque lo cierto es que conseguir que funcione bien en bachillerato es un dolor, son muy difíciles de motivar semana tras semana: llega un momento que están hartos de visitas de universidades, de exalumnos universitarios, de padres que explican su profesión y de múltiples encuestas de intereses).
Por supuesto que se programa e integra en un plan de acción tutorial...Pero creo que es mucho más efectiva sobre todo a esas edades la tutoría, entrevista, personal. Y veníamos haciéndola fuera de horario. Ahora podremos hacerlo dentro.
Con este nuevo modelo hemos hablado de muchas cosas: por ejemplo el porqué no detraer la hora que se pierde en optativas en primero de bachillerato de la clase de religión. No somos fanáticos de esta hora. Recuerdo incluso que en la primera versión de logse en segundo de bachillerato había religión (1 h.) y no tutoría. Bueno pues lo que hicimos con gran susto por parte del obispado es matricular a los 90 alumnos/as en "alternativa a la religión" para no vernos obligados a dar un programa y a que el profesor fuera alguien con titulación específica. De esa forma los tutores daban alternativa y hacíamos tutoría. ¡Claramente a favor de las tutorías grupales!
Nuestra opción es que los tutores sean tutores. Que más allá, todo profesor es en parte tutor.
Incluso el centro paga a los tutores de grupo un pequeño sobre-sueldo para reconocer su labor (unos 30 € mensuales menos descuentos). Tienen muchas visitas con padres y muchas batallas que ganar.
Yo entiendo que la religión es algo privado (su práctica). El conocimiento de la historia de las religiones o de su influencia sí es claramente público. Forma parte de nuestra tradición y cultura. No podemos negarlo. Si la clase de religión se usa para catequesis, sobra del currículum. Si es clase. Podemos encontrar puntos de vista coincidentes. Pero acepto en general tu punto de vista.
Salvo en que el estado sea laico: es aconfesional. El laicismo militante imperante, que se comporta a veces como religión organizada, nos mete esta palabra por todas partes. Si laico significa retirar toda manifestación religiosa de la vida pública, no me gusta la idea (me quedo sin procesiones, sin romerías, sin mi historia...)
Si laico significa total independencia de estado y confesiones, que los obispos no se metan en partidismo político y que el estado deje vivir a todas las confesiones (no ataque específicamente a algunas), me apunto.
Es muy difícil para una persona creyente, como lo es para un no creyente el disociar su persona continuamente. Somos lo que somos en todo momento, no sólo en lo público o en lo privado. Pienso.
(Siento el rollo que os he soltado).