|
||||||||||||||||||||||||||||||||
14 POSTULADOS Y UN COROLARIO: nuestros referentes teóricos e ideológicos.Autor: GRUPO DE PSICOPEDAGOGOS DE L'ALACANTI
1. Algunas referencias legales.
En los últimos años asistimos a un cambio familiar y social cualitativo. El sistema educativo se convierte en el escenario donde se muestran estos cambios, y también aquellos otros aspectos que por muy novedosos o rompedores, están por integrar y son origen de tensiones y conflictos. El alumnado refleja las situaciones agresivas, violentas, disruptivas de la sociedad en que vivimos. Son un espejo de la televisión, de los juegos de consola, de las noticias de la tele (guerras consentidas, fraudes, violencia familiar, pelotazos, el hambre ignorado...) y de lo que ven en sus familias. Del “morbo” que conlleva todo esto: interesa mostrar esa faceta, no las demás. Nos escandalizamos cuando les miramos a ellos, nuestros hijos, pero nos falta valor y humildad para mirarnos a nosotros mismos. Nos alarmamos y corremos a apagar el fuego, sin pararnos a mirar que tal vez fue nuestra propia colilla o barbacoa la que lo provocó. Las estrategias que se presentan en este trabajo abarcan todos los sectores de la comunidad educativa: el propio centro, los órganos colegiados, los profesores, las familias, las instituciones de la zona. En ellas se recogen actuaciones puntuales para las situaciones de crisis y también , ampliando el foco de atención, medidas a medio y largo plazo, con el convencimiento de que la indisciplina, la violencia y/o la agresión tienen poco que hacer cuando lo prioritario es el respeto mutuo, el gusto por compartir y el placer de aprender en común-unidad. Pero, antes, queremos que queden claras nuestras referencias, nuestros puntos notables de la costa en los que nos apoyamos para navegar en la oscura noche en la que la violencia y la convivencia se desdibujan, para no caer en la trampa del “todo vale” y mantenernos firmes dentro de un paradigma lo más coherente y humano posible. Presentamos un conjunto de estrategias para “educar en la convivencia y prevenir la violencia” en las aulas. Pero ¿cuál sería el objetivo común e integrador de todas ellas? ¿Qué valores pretendemos movilizar para la consecución de la convivencia escolar? Es fundamental que tengamos en cuenta que las estrategias, dentro de su multiplicidad y ámbitos distintos de aplicación, se fundamentan y adquieren sentido desde el mundo de los valores. Los árboles deben dejarnos ver el bosque. Sin entrar en la polémica dialéctica de “teoría y práctica” sí diremos que con frecuencia “no hay nada más práctico que una buena teoría”.
1.- ALGUNAS REFERENCIAS LEGALES ▲ La ORDEN de 31 de marzo de 2006 de la Consellería de Cultura, Educación y Deporte, por la que se regula el PLAN DE CONVIVENCIA de los centros docentes (2006/X5282) DOGV 10/5/2006, en su introducción, hace un recordatorio de la Ley Orgánica de Calidad de la Educación, en concreto de su artículo 2 “establece entre los derechos y deberes básicos del alumnado, el derecho a que se respeten su integridad y dignidad personales, ya que protección contra toda agresión física o moral, así como el deber de respetar las normas de convivencia del centro educativo.” Más adelante, la citada orden, trae a colación la Ley Orgánica 1/2004, de medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género que, “establece en su artículo 1, letras n) y ñ), como principios de calidad del sistema educativo “la formación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales, de la igualdad entre hombres y mujeres y en el ejercicio de la tolerancia y de la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia” y “la formación para la prevención de conflictos y para la resolución pacífica de los mismos”. Con anterioridad, en 1994 el MEC presentó un documento con el título “Centros educativos y Calidad de Enseñanza”, donde se explicita como factor de calidad de la enseñanza la educación en valores: “El pleno desarrollo de la personalidad de los alumnos, objetivo básico de la educación según la LODE y la LOGSE, trasciende con mucho unos objetivos relativos únicamente a la instrucción (...) Nuestra sociedad pide a la escuela que no se limite a transmitir conocimientos; le pide que forme personas capaces de vivir y convivir en sociedad, personas que sepan a qué atenerse y cómo conducirse.” La LOE, en la línea de las recomendaciones que la UE realiza en su programa “Educación para la ciudadanía”, y a su vez derivado del informe “La educación para la ciudadanía en el contexto escolar europeo” (EURYDICE www.eurydice.org.), incluye, como contenido curricular, una nueva materia: “Educación para la ciudadanía”. Ésta se justificaría por la necesidad de generar, entre los alumnos, hábitos y actitudes coherentes con los principios y valores que informan actualmente el concepto y la práctica de la ciudadanía activa. Y, en fin, si miramos el actual debate sobre la convivencia en las aulas observaremos, que desde la óptica de valores contrapuestos se deducen opiniones y soluciones al problema muy diferentes, como las aparecidas en el periódico el PAÍS del domingo 26 de noviembre de 2006 y protagonizadas por Ricardo Moreno Castillo y Álvaro Marchesi (http://foros.elpais.com/index.php?showtopic=144 ¿Cómo recuperar la autoridad en las aulas?).
2.- LO QUE DICEN LOS PENSADORES ▲ Todo lo anterior no es sino un recordatorio y una constatación acerca de la necesidad de reivindicar la función moral de la escuela que, superando paradigmas de corte academicistas reivindica un currículum que da cabida a los valores y a los contenidos para la convivencia cívica. Esto no es nuevo, engarza con una rica tradición de enfoques críticos que postulan la necesidad de que la escuela no sólo transmita currículo de conocimientos, sino que además “eduque para la vida” (KANT) y tenga en cuenta la dimensión colectiva y comunitaria superadora de principios individualistas (FREINET, MAKARENKO, FREIRE, GIROX, BERNSTEIN,...). Esta constatación se convierte en urgencia cuando analizamos las demandas a la escuela ante nuevas realidades sociales: feminismo, ecologismo, pacifismo, sociedad de la información-globalización, sociedad de la competencia, pluriculturalismo... y, cómo no, ésta es la justificación fontal del trabajo que os presentamos, la necesidad de dar respuestas al analfabetismo moral de muchos de nuestros alumnos, que puede traducirse en anomía y/o comportamientos no asertivos y agresivos que aparecen en nuestras aulas. Así es, “inteligencia emocional”, “pensamiento prosocial”, “programas para la competencia social”, “programas para la resolución de conflictos”, “programas para el control emocional”, “programas para la prevención de la violencia”... todo ello parece estar de moda en la escuela. Pero ¿estas urgencias justificarían la necesidad de educar en valores, de educar para la convivencia? ¿podemos justificar (sin caer en la exageración) esta moda?. Pensamos que sí. La “razón cultivada del momento” parece plantearnos un reto: la escuela básica-obligatoria ha de comprometerse en el cultivo de la “habilidad emocional porque “ésta forma parte de la tríada comportamental, es decir, la conductual, la cognitiva y la afectiva. Integrarlas en forma de programas es el gran reto educativo para afrontar la educación integral del alumnado” (VALLÉS 2000). La participación en la sociedad democrática exigirá educar en valores, “educar en la convivencia para prevenir la violencia”(ORTEGA 2000). Llegados hasta aquí nos encontramos con preguntas inquietantes: ¿qué valores serán esos que puedan servir de base a las estrategias de intervención que nos permitan ahondar en el pensamiento prosocial de nuestros alumnos? ¿Disponemos de una ética de mínimos que nos permita explicitarlos?. ¿Plantearemos esos valores desde la “forma” o los dotaremos de “contenido”? ¿Nos posicionaremos desde la óptica liberal o desde el comunitarismo”. La modernidad (heredera de la ilustración, del liberalismo) proclama para la esfera de lo privado el mundo de la moral individual. Para la escuela queda la instrucción aséptica, neutra. Así, “el carácter privado e íntimo del campo moral, por ser expresión de los propios deseos o sentimientos particulares, imposibilita cualquier juicio que pretenda tener una validez intersubjetiva(...) como dijo KANT, “es lícito de cada uno buscar su felicidad por el camino que mejor le parezca, siempre y cuando no cause perjuicio a la libertad de los demás para pretender un fin semejante” (BOLÍVAR 1995). Nótense aquí dos cosas: en primer lugar, a la escuela se le piden cosas contrarias, que sea agente de estabilidad social en tanto que intencionalmente busca la socialización, el acomodo, del alumno en la sociedad y que procure que los alumnos construyan un juicio moral autónomo y, en segundo lugar, que no ha de intervenir en aspectos relativos a los valores, salvo que el comportamiento de los alumnos “agreda” el bien común o a las personas. Como vemos, desde esta óptica, se justificaría, como mucho, la implementación de medidas “reactivas” (por ejemplo el Reglamento de Régimen Interno) para controlar la convivencia escolar, pero no permitiría una acción “proactiva” de educación en valores. KOHLBERG, sitúa la educación explícita de los valores en el ámbito de lo “formal” y, en contraposición a la óptica de Durkheim (educación moral como socialización) y de las teorías de reproduccionistas, reclama la construcción individual del conocimiento moral, como un proceso de conocimiento posibilitado por el desequilibrio cognitivo y la cooperación en el grupo de iguales. Esto supone un paso respecto al liberalismo ya que se reconoce la necesidad de educar en valores y la necesidad de superar las convenciones morales y políticas para alcanzar un nivel racional postconvencional. Pero ¿es suficiente el razonamiento y la clarificación de valores en el plano de lo formal?(RATHS). No, más arriba hablábamos de la tríada comportamental, aquí falta el componente “afectivo-emocional”. Por otro lado, si la educación es la acción intencional para conseguir el “pleno desarrollo de la personalidad de los alumnos”, no se debe descargar toda la responsabilidad de esta tarea en la escolar; habrá que recuperar la dimensión comunitaria (comunidad moral-familia-sociedad. LICKONA) en la transmisión de valores morales y de convivencia y habrá que repartir responsabilidades (dimensión comunitaria de la educación). Así es, la educación básica y obligatoria asume como prioridad “un enfoque ético para una educación en valores que pretende conseguir de los alumnos unas competencias sociales básicas. Es, por tanto, un contenido que “se amplía, por una parte hacia la educación afectiva y, por otra, hacia la participación política” J.Antonio Marina ( www.movilizacioneducativa.net).
3.- EL ENFOQUE COMUNICATIVO ▲ Estos son los principios de la Educación moral en SOCIEDADES DEMOCRÁTICAS Y PLURALES: 1º.- Respeto a la AUTONOMÍA DE LOS SUJETOS para construir formas de convivencia personal y colectivas más justas. Desde el respeto a esta autonomía, se propone una ética de mínimos basada en el respeto a los derechos humanos. 2º.- La RAZÓN DIALÓGICA como herramienta que posibilita valores de CRÍTICA, APERTURA A LOS DEMÁS, RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS (HABERMAS) Tabla I. Desde la óptica de HABERMAS la escuela no es ya la mera reproducción de los distintos subsistemas del Estado que se representan en el escenario del “currículum oculto”. El currículo oculto deberá ser explicitado ante la razón dialógica. La “modernidad comunicativa” de HABERMAS supera la desesperanza de los postmodernos (FOCUCAULT, LYOTARD, DERRIBA...) que, ante cualquier apuesta renovadora en la escuela, extienden la sospecha y el relativismo del “todo vale” porque no hay propuestas mejores que otras. Pero “el todo vale llevó a Nietche a plantear como causas de la pérdida de la vitalidad la democracia, la igualdad de derechos de las mujeres y la sustitución de las guerras por acuerdos de paz.” (YUSTE 1994). ¿Es este relativismo la causa por la que algunos profesores son reticentes a educar en valores?. Desde estos dos principios “el centro escolar puede, entonces, aspirar a convertirse en un espacio de construcción de valores comunes, que, sin estar tan alejados del medio en que se vive como para tornarse inservibles, no sean tan contextuales como para limitarse a una reproducción de los vigentes en dicho medio, sino que expresen una articulación entre los de la propia comunidad y aquellos que sería razonable promover” (BOLÍVAR 1995).
Tomado de: AYUSTE, FLECHA, PALMA, LLERAS. Planeamientos de pedagogía crítica. GRAÓ (1994)
4.- 14 POSTULADOS Y UN COROLARIO ▲ Postulado nº 1. Con los Derechos Humanos. B) Principios relacionados específicamente con la convivencia. Postulado nº 7. Construir juntos la Cultura de la Paz.
Postulado nº 1. Con los Derechos Humanos. ▲
Queremos subrayar algunos artículos que reflejan este marco del que no queremos salir. Artículo 1Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Artículo 21. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. 2. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía. Artículo 3Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. Artículo 4Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas. Artículo 5Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Artículo 6Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica. Artículo 7Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación. Artículo 8Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.(…) Artículo 261. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos. 2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. 3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos. Postulado nº 2. Educación para el cambio y la felicidad. ▲
Platón dixit: “Tienes que vivir con tus coetáneos: edúcalos o sopórtalos”. Una máxima que trata de justificar la educación incluso bajo el interés propio del educador, que prefiere hacer el esfuerzo de la enseñanza a tener que aguantar, o hasta mantener económicamente, a las personas con las que convive. Convivencia y educación, juntas, necesariamente juntas. Como dice José Antonio Marina en “La escuela somos todos”, (artículo publicado el 10 de septiembre de 2006 en el Magazine del diario Información de Alicante), los seres humanos “necesitamos pasarlo bien, pero necesitamos también hacer algo de lo que nos sintamos orgullosos”. La felicidad como la “armoniosa satisfacción de ambos anhelos”: una vida cómoda y una vida creadora.
Postulado nº 3. Hacia una Sociedad educadora. ▲
Y seguimos con José Antonio Marina y con su propuesta de movilización educativa de la sociedad civil http://me.joseantoniomarina.net/me/index.asp . Estamos de acuerdo y queremos participar en la recuperación de la red pedagógica de la sociedad y en que hagamos que sea buena, de bondad. Como este autor lo dice: “a un niño lo educa la tribu entera” y “para educar bien a un niño hace falta una buena tribu”. Para esto creemos que hay que potenciar el valor de las relaciones, sabiendo las dificultades que esto conlleva. Hace falta políticas para que las personas se encuentren y puedan expresar sus opiniones y entablar relaciones. Como también es necesario fortalecer las relaciones dentro de la comunidad local con el resto de instituciones que forman parte de esa comunidad (otras escuelas, centros de salud, asociaciones de vecinos, policía, ayuntamiento, biblioteca,…). O dicho de otra manera, hay que fomentar el CAPITAL SOCIAL de nuestras comunidades. Capital Social: La red de relaciones interpersonales (familia, escuela, trabajo, amigos, vecinos, autoridades locales…) e intergrupales que se forma dentro de la sociedad y está basada en valores relacionales y socioculturales (la confianza, la reciprocidad, la solidaridad, la tolerancia, honestidad, etc.) que generan en una sociedad el clima de confianza y el tejido social apropiado para que los miembros de la misma estén en capacidad de trabajar juntos en grupos y organizaciones a fin de lograr objetivos comunes. Desde nuestras escuelas debemos trabajar en esta línea y seguir tejiendo redes que fortalezcan nuestra propia comunidad y , sobre todo, enseñar a tejer más redes que nos garanticen sociedades en las que encontremos valores como control social, creación de confianza entre individuos, cooperación coordinada, resolución de conflictos, movilización y gestión de recursos comunitarios, , la prevención y sanción de quienes abusan y la producción de bienes públicos.
Postulado nº 4. Enseñar lo Humano. ▲
No vamos a comentar nada porque lo importante es el libro con el que hemos construido el postulado. Postulado nº 5. Vivir lo que se enseña. ▲
Y el ejemplo más claro de que no lo llevamos a cabo lo podemos encontrar cuando tratamos el tema de la Participación y Democracia. Decimos al alumnado que hay que participar en las responsabilidades de nuestro entorno, y opinar en desacuerdo como un sano ejercicio de libertad de expresión, respeto y tolerancia y no siempre les permitimos ejercitarse en nuestra clase.
Postulado nº 6. Diversidad, pero igualdad: construir una Escuela sin exclusiones. ▲
Lo que realmente caracteriza al ser humano es la diferencia y no la homogeneidad. No podemos ser iguales y, además no queremos serlo más que para ejercer nuestros derechos y cumplir con nuestros deberes. Es decir, la igualdad como precepto ético. (López Melero, M.(2006): “Ética y cultura de la diversidad en una escuela inclusiva. Propuesta para avanzar” Ponencia III Jornadas Psicopedagógicas, Alicante: 23 y 24 de marzo. http://intercentres.cult.gva.es/cefire/03402009/) Todos tenemos cabida en la Escuela, por lo que habrá que construirla de manera inclusiva y cooperativa, aportando cada uno lo que esté a su alcance al proceso de Enseñanza- Aprendizaje, que puede y debe garantizar el que todos estén atendidos según su necesidad. Porque todos tenemos necesidades diversas y entre todos tendremos que cubrirlas, edificando juntos nuevos conocimientos que respondan a las necesidades de nuestra comunidad y nuestro entorno.
B) Principios relacionados específicamente con la convivencia. Postulado nº 7. Construir juntos la Cultura de la Paz. ▲
Siguiendo a Cascón, tenemos que entender el Conflicto como una oportunidad para crecer: como grupo descubriremos su complejidad analizando sus causas, nuestras posiciones y los intereses que lo mueven; aprenderemos a convivir de formas nuevas, alternativas a la violencia, y tratarnos con más equidad; y abordaremos nuestros problemas buscando nuevas soluciones, en las que todos ganemos.
Postulado 8. Educar para la Cultura de la Paz. ▲
La educación para la paz busca formar ciudadanos participativos, que descansen en los valores prosociales de ayuda y solidaridad, y trabajará siempre en la resolución de los conflictos como fórmula de mejorar la cohesión de la Comunidad.
Postulado 9. Mejora de la convivencia, provención para todos. ▲
Debemos proporcionar estrategias a los Centros para que puedan intervenir para mejorar la convivencia, concepto superior al de prevenir la violencia: un alumno que no se mueve, que no participa, que no convive es tanto o más problema para nosotros que el que está metido en todos los fregaos. Quizá ese que no conocemos y que no es violento por ahora, cuando sea mayor puede tener un arranque irrefrenable de ira y atentar contra la vida de otras personas, como por desgracia viene ocurriendo. A ese también hay que enseñarle a convivir, ésta es la clave.
Postulado 10. Estudiar el conflicto. ▲
Como decía El Principito, “lo esencial es invisible a los ojos”: las causas, los intereses, las circunstancias personales y familiares no se perciben cuando nos encontramos ante la crisis del conflicto, ante el acto violento, y tenemos que tratar de averiguar cada uno de estos extremos en las dos partes en litigio para empezar a vislumbrar la resolución, si ésta es posible.
Postulado 11. Sanciones reeducadoras. ▲
Además lo pide así la Orden de 31 de marzo de 2006 sobre el Plan de Convivencia. Pero, aunque no estuviera en la norma, cuando se aplican sanciones sin más, aplicando el poder del profesorado o la institución y sin pretensión reeducadora, para lo único que sirven es para crear más rencor en el sancionado, que considerará que se ha resuelto ejerciendo una fuerza mayor que la suya para resolver su acto violento y que tiene que contestar de alguna forma haciendo más daño. Entenderá que, para resolver los conflictos, lo importante es ser más fuerte, o subir más rápido en la escala de la violencia. Y habremos desperdiciado una oportunidad única de educarlo. Y todo ello, sin haber reparado el daño, ni reconciliado a las personas, ni resuelto el conflicto más profundo.
Postulado 12. Debemos llegar a acuerdos. ▲
Por eso proponemos un modelo de regulación de la convivencia en los centros, o de gestión de sus conflictos, que se fundamente en un modelo mixto punitivo-relacional (Torrego Seijo, J.C. (coor) (2003): Resolución de conflictos desde la acción tutorial. Madrid: Comunidad de Madrid.). Por un lado, estableciendo límites y normas, con sus consecuencias; por otro, que se resuelva mediante una relación interpersonal. En primer lugar procurando la reparación, reconciliación y resolución del conflicto; además, aplicando una sanción, que pueda ser conmutada por o acompañada de algún tipo de restitución de la víctima mediante la mediación o el diálogo.
Postulado 13. Continuar formándonos. ▲
Aunque tuviéramos el mejor sistema de preparación pedagógica universitaria para el profesorado, tenemos que seguir formándonos profesionalmente, dada la enorme velocidad con que se multiplica el conocimiento en la actualidad. Esta búsqueda y aprendizaje, hecho en el seno del equipo de trabajo de mejora de la convivencia, garantiza la aplicación práctica de lo investigado y el retorno a la teoría explicativa para explorar otras vías de aplicación. Es decir, la formación interna del grupo certifica la coherencia entre investigación y acción. Como propuesta concreta, si eligiéramos el modelo de tres ejes propuesto por Carmen Boqué Torremorell, en su ponencia a las III Jornadas Psicopedagógicas de Alicante (2006) titulada: “La convivencia en los centros: programas y actuaciones”, http://intercentres.cult.gva.es/cefire/03402009/, cada año podríamos llevar a cabo el estudio de uno de ellos: en el primero, buscando estrategias para Formar para la convivencia; en el segundo, realizando actuaciones para Prevenir las conductas problemáticas; y en el tercero, procurándonos técnicas para Intervenir ante los conflictos.
Postulado 14. Crear una Cultura de Centro. ▲
Crear una Cultura de Centro es una labor de muchas personas, pero también es tarea de los líderes, moviendo a la comunidad y fraguando una idea, un motivo, que debe sustentar todas las acciones que se emprendan. Para instaurar una Cultura de Centro no podemos limitar las actuaciones a la hora de tutoría en grupo. Las estrategias que se decida aplicar deben impregnar todo la Institución: si es la Cultura de Mediación, además de mediaciones formalmente realizadas, ésta debe presidir todas las intervenciones de la Comisión de convivencia o de Jefatura de Estudios, promoviendo la resolución dialogada de los conflictos, entre otras cosas; si es una Cultura de Educación Emocional del Centro, debería empezar por las Familias y el Profesorado; ... COROLARIO ▲
La Escuela del siglo XXI no sólo se dedica a la instrucción. La especie humana sigue evolucionando y, ahora, no se aprende exclusivamente en los Centros Educativos. Por eso se tienen que convertir en lugares para la felicidad y la liberación, como en la antigua Grecia; lugares en los que, juntos, aprendamos a vivir mejor. Como dice el profesor Santos Guerra, “esto no es un ensayo general: es la vida.” No tenemos otra oportunidad y ni podemos ni queremos desperdiciarla. |
||||||||||||||||||||||||||||||||