Carlos Cabanillas reproduce en Extremadura Clasica esta carta aparecida en el Diario HOY y escrita por un profesor-tutor de la E.S.O. en la que se repiten muchos de los tópicos que se un determinado sector del profesorado asocia al trabajo de los profesionales de la orientación en los centros de secundaria:
Como profesor y tutor de un curso de la ESO he de proclamar que la figura del orientador en los Institutos es prescindible y superflua, y me explico:
Hemos sido en algunas ocasiones los propios profesores los que, detectando anomalías en las capacidades intelectuales de nuestros alumnos, hemos dado la voz de alarma por el retraso que atesoran y claro, a esos niños por pura negligencia de quien corresponda no se les ha atendido en su justa medida con programas específicas que para tal efecto están tipificados en la ley, sencillamente porque no se ha trabajado celosamente. Si por un casual un tutor sugiere al gabinete de orientación su inquietud por un alumno y que a tal efecto, le realicen el estudio que proceda, entonces arguyen que no tienen tiempo, que están sobresaturados, que son muy pocos y que no pueden desdoblarse y patatín y patatán.
La única misión del orientador que un servidor ha comprobado es la de dar material al tutor para rellenar el periodo lectivo que semanalmente le dedicamos a nuestros alumnos; la tutoría. Este material que recibimos estereotipadamente un año sí y otro también es la más de las veces inoperante, aburre a los alumnos que están saturados de encuestas y que encima son las mismas.
Creo que los orientadores son un colectivo de relleno, que los han puesto allí para legitimar que poseemos una calidad de enseñanza óptima, lo cual es también más que discutible. Si es el profesor el que ha de realizar las adaptaciones curriculares, entre otras atribuciones, entonces, ¿para qué están ellos? Quizás para darnos más trabajo y como intrusistas, nosotros hagamos el suyo, porque no tienen tiempo, claro.
Asimismo cada nuevo curso cambia el equipo de orientación de modo que el nuevo tiene que empezar de cero y eso no ayuda precisamente a que su labor se optimice. Se quedan demasiados expedientes sin explorar y algunos niños que podrían beneficiarse de los programas de diversificación o de otra índole, se quedan fuera. Esta situación podría paliarse en parte si se hiciesen regularmente tests a nuestros alumnos como se hacía en el pasado.



carta de respuesta en el diario HOY
Hoy ha aparecido esta carta de respuesta por parte del presidente de apoex.
http://www.hoy.es/prensa/20070713/cartas_opinion/orientadores_20070713.html
Orientadores
CELEDONIO SALGUERO HERNÁNDEZ/ORIENTADOR
Hace unos días, Juan Carlos López, profesor de Matemáticas en Jaraíz, vertía en esta sección una serie de imprecisiones acerca de los orientadores de centros que es necesario aclarar.
Primero, los orientadores no somos un colectivo; somos profesores de Secundaria con la correspondiente titulación universitaria y la superación de la oposición de la especialidad de Psicología y Pedagogía que da acceso a dicho trabajo.
Creo, Juan Carlos, que debes repasar el Reglamento Orgánico de Centros y legislación complementaria, donde encontrarás las funciones del profesor de Psicología y Pedagogía, que son más de las que expones (entre ellas dar clases, que ocupa de un tercio a la mitad del horario según los casos).
Haces una crítica bastante cínica de las actividades y del material para trabajar en tutorías. Pareces desconocer que nos corresponde elaborar los planes de acción tutorial y de orientación académico-profesional, a los que se deben incorporar las aportaciones del resto de los profesores y responsables de las tutorías (por desgracia dichas aportaciones suelen ser escasas). En cuanto a los materiales, creo que somos los enseñantes que intentamos aportar materiales actualizados (te remito a nuestra página de comunicación: www.apoex.net).
Sobre la atención a alumnos con necesidades educativas tengo que darte la razón; el tiempo disponible para ellos es el último en rellenar en los horarios, después de las clases, de las guardias y de las bibliotecas que tenemos que realizar, cuando entiendo que debe ser el primero.
Defiendes un concepto erróneo de la evaluación. Aplicar unos tests para evaluar en una hora a veinticinco alumnos es como si el profesor de matemáticas realizara un examen final de una hora para evaluar el aprendizaje de sus alumnos durante todo un curso.
Sobre lo prescindible o no del orientador en base a los argumentos que expones es lo mismo que plantear que la mitad de los profesores de matemáticas son prescindibles dado que el índice de alumnos (repásense datos de evaluación) que tienen dificultades con dicha asignatura se acerca cuando no supera el 50%.
¿No crees que es más sensato plantear propuestas de mejora antes que caer en el trasnochado derrotismo educativo? Imagínate qué pueden pensar los trabajadores del Cuerpo de Bomberos si al ver que no disminuyen los incendios dijéramos que lo mejor es prescindir de ellos... Y ante todo mis respetos para los bomberos y a la labor que realizan, por utilizarlos de ejemplo.