Autoridad con responsabilidad

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Mal puede pedirse autoridad para los profesores si no se les pide responsabilidad; mal puede exigir respeto un profesor que falta a menudo, llega tarde, no prepara sus clases, pierde el tiempo en el aula o ejerce arbitrariamente su poder académico o disciplinar. Y, haberlos, haylos. Más en El Pais Educación

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La integridad física y moral de los trabajadores es un derecho fundamental exigible universalmente. Sin embargo, no está claro que convertir a los maestros y maestras en agentes de la autoridad sea el instrumento más adecuado para proteger y dignificar la función pública que desempeñan. El respeto no se obtiene por decreto.

Nuestro problema seguirá siendo siempre el mismo con autoridad o sin ella: contar con medios adecuados para "atrapar" a aquellos estudiantes desmotivados que objetan sistemáticamente a todo lo que proponemos. Y para esto último necesitamos: clases menos numerosas, medios técnicos suficientes, competencia científica, pedagógica y emocional. Se me dirá que eso es una utopía, pero es que educar nunca fue fácil.

En cuanto a la responsabilidad docente, no creo que sea un problema exclusivo de nuestra profesión: supongo que habrá curas y jueces irresponsables como también existirá algún número de Policía o la Guardia Civil que no cumpla con su cometido como es debido (por citar a "agentes de la autoridad").

Un abrazo desde Almería

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Como psicólogo y orientador, desde que llegué a un IES en 1994, percibí claramente como “el modelo” de profesorado del BUP (incluso en la EGB) no servía para lo que se nos avecinaba. El sistema LOGSE, basado en la escuela “comprensiva” o inclusiva, diríamos ahora, era un modelo con mucha buena fe, pero que se movía entre un profesorado académicamente solvente, pero pedagógicamente simplista. El profesorado es fruto de su propia historia y de un modelo académico, por lo tanto, con una ideología poderosa muy enraizada en la cultura escolar y popular. El profesorado no es víctima ni verdugo, es una expresión de esa cultura, como lo son los alumnos de la cultura social imperante.

Por parte de los gobernantes no hubo una apuesta real por la calidad (tanto el PSOE, como el PP), que hubiera pasado por movilizar al profesorado y los equipos directivos.

Es verdad que todo ha cambiado mucho, pero en los IES (salvo excepciones) sigue primado lo académico, la jerarquía, los favores y prebendas. Muchos consideran que su trabajo son 18 horas lectivas…y evitar los cursos “malos”. Las medidas hasta ahora tomadas son escasas, descontextualizadas, faltas de criterio, sin estimular el trabajo en equipo o la tutoría integral del alumnado… ¡Tantas cosas…!!

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